martes, 16 de septiembre de 2008

Algunos problemas de la Argentina reducen el impacto de la crisis

Señalan que el golpe es menor porque el país sigue aislado de los mercados financieros internacionales. Pero advierten que de todos modos se sentirá. Aunque reconocen que la caída es una de las más grandes en muchas décadas, también dicen que todavía está lejos de la depresión de 1930.
Economistas y otros analistas financieros coinciden en que la actual crisis de los mercados globales está entre las más importantes desde el crack financiero de 1929 y la depresión de la década del &30, que comenzó y afectó especialmente a los Estados Unidos. Pero también señalan que la situación actual todavía está muy lejos de la profundidad de esa debacle.

En cuanto a la situación de la Argentina, destacan una suerte de protección debida, sobre todo, al aislamiento que vive el país de los mercados internacionales de crédito. Pero remarcan que la crisis impactará por la menor demanda por parte de los principales compradores de los productos locales y el menor "viento de cola" por efecto de la contracción de la economía mundial. Algunos opinan que los inversores se refugiarán en ladrillos y commodities.

Así opinaron hoy distintos economistas tras la quiebra de la banca de inversiones estadounidense Lehamn Brothers:

Guillermo Francos, presidente del Banco Provincia (Mitre)

"Creo que esta vez la crisis financiera internacional no nos toca. En general, los números de nuestra economía son sólidos (...) La gente va a salir de los mercados financieros internacionales y va a tratar de refugiarse. La tendencia, sobre todo en nuestros países, va a ser ir hacia los activos físicos, va a haber mucha compra de propiedades, y los commodities van a seguir siendo buenas inversiones".

Carlos Heller, titular de Banco Credicoop (América)
"Hay una crisis global y en todo caso vale la pena ver por qué. (A nivel local) no se puede hacer ninguna comparación con el 2001; las diferencias son notables. Afortunadamente, y espero que se entienda por qué lo digo así, Argentina tiene un problema serio: el escaso financiamiento".

Aldo Pignanelli, ex presidente del Banco Central (Mitre)

"El mundo financiero está viviendo la caída de una forma de hacer negocios basada en un sistema muy endeble, que es el apalancamiento. Esto se ha derrumbado totalmente. (Ben) Bernanke (el titular de la FED) llegó tarde a todos lados. La Reserva de Estados Unidos y el Banco Central Europeo reaccionaron el día después (...) La Argentina ha estado descolgada del mundo financiero. Pero vamos a vivir un severo ajuste de la economía mundial y en eso no vamos a estar tan prevenidos porque el viento de cola va a ser menos fuerte. Invertiría en soja."

Mario Blejer, ex presidente del Banco Central (Del Plata)

"Lo que pasó ayer (la caída del Lehman Brothers) fue algo bastante serio y, en cierta medida, inesperado. La magnitud de la crisis se viene extendiendo. De todos modos, la magnitud de la recesión todavía es mínima. Nadie está aislado de lo que pasa en el mundo. Los mercados financieros se han cerrado muchísimo para los países emergentes".

Claudio Loser, ex director regional del FMI (Mitre, Radio 10 y Rivadavia)

"No es todavía una situación de caos, yo no veo algo como lo del &30. A mi juicio, la caída mundial va a terminar relativamente pronto. Sí va a haber una pérdida de confianza importante en el sistema bancario de los Estados Unidos (...) Los bancos en Argentina no corren peligro".

Javier González Fraga, economista (Continental)

"Todavía estamos muy lejos de algo parecido a lo del &29, porque en aquel momento hubo una depresión. Acá nadie habla de recesión. La economía de Estados Unidos sigue creciendo, pero a nivel más lento (...) La Argentina le vende mucho a Brasil, China e India, y esas economías van a estar golpeadas porque le venden mucho a Estados Unidos".

Miguel Kieguel, economista (América)

"El gobierno norteamericano se equivocó (al permitir la quiebra de Lehman Brothers), porque se entra en un pánico financiero. Cuando cae un banco de este tipo, la gente se pregunta cuál es el próximo que caerá. No es un problema de tasas, sino de regenerar confianza".

Eduardo Costantini, empresario inmobiliario (Mitre)

"Esta es la crisis más grande que vive la historia después de la gran depresión del &30. Vale una crítica fuerte al sistema norteamericano, que cada cinco años produce un exabrupto especulativo (...) El inversor hoy está desconcertado. Las tasas de interés son bajas, el dólar no sube, los bonos no dejan de caer, las bolsas bajan y muchos piensan que invertir en inmuebles es más seguro. Nuestra economía presenta problemas porque no hay un plan coherente. Nunca he visto un panorama tan incierto".


Fuente: Clarín.

jueves, 22 de mayo de 2008

Se diparó el precio del petróleo de referencia en Europa


El Brent, que traspasó los US$ 135, sufrió el impacto de la decisión de anteayer de la OPEP y la especulación financiera.


LONDRES (AFP).- El barril de petróleo Brent alcanzó hoy un nuevo record al cotizarse en US$ 135,09, impulsado por los temores sobre la oferta a corto y medio plazo, la pasividad de la OPEP, la baja sorpresiva de las reservas de crudo estadounidense y las compras especulativas.

El Brent superó el light sweet crude para entrega en julio que se elevó hasta US$ 135,04 el barril en los intercambios asiáticos. Desde el ayer la histeria se apoderó de los mercados y el petróleo no dejó de subir a 130, 131, 132, 133, 134 y 135 dólares.

Las reservas. El departamento estadounidense de Energía anunció el miércoles que las reservas de crudo de Estados Unidos, que se suponía tenían que crecer, bajaron en 5,4 millones de barriles durante la semana que terminó el 16 de mayo.

Al contrario de lo que se esperaba, las reservas de gasolina bajaron en 800.000 barriles. Las reservas de productos destilados (gasoil y fuel para calefacción) aumentaron, pero menos de lo previsto.

La noticia ahondó aún más el sentimiento de que el margen entre la oferta y la demanda se está reduciendo peligrosamente mes tras mes: la oferta sigue con suma dificultad la demanda de los países emergentes que crece sin parar.

Mientras tanto en la República Argentina sigue el estricto control sobre las petroleras no dejando que la fluctuación externa altere la paz del gobierno respecto de los costos de este tipo de energía que moviliza un país entero y que; a pesar de muchos esfuerzos finalmente se deberá ajustar ya que la ecuación de las petroleras no cierra en base a la tasa de inflación Argentina que no sede y está tapada por el ministerio de economía.

Se avecinan tiempos difíciles en esta puja de poder , absolutismo y cuasi dictadura democrática.

lunes, 5 de mayo de 2008

El Gobierno Vs El Pueblo

1. La tensión político-económica, hace conveniente destacar que hoy no es posible un colapso como el que sufrió la Argentina en 1989 con la hiperinflación o en 2001 con el estallido de la convertibilidad. El modelo de crisis que hoy puede sufrir la Argentina es lo que ha sucedido en la última semana de abril en Venezuela. Este país tiene 30% de inflación anual y Chávez impuso control de precios, incluyendo los alimentos. Esto llevó al desabastecimiento, la comida subsidiada para los sectores populares terminó desapareciendo o siendo vendida en el mercado negro y finalmente el gobierno venezolano se vio obligado a aceptar la realidad que venía eludiendo y postergando. Para que aparezcan los alimentos fue necesario aceptar su valor real. El precio del pollo aumentó así 84%,- alimento fundamental en ese país,- y los demás alimentos tuvieron aumentos menores pero de gran magnitud.
Esto ha sucedido al mismo tiempo que el precio internacional del petróleo, que es la principal exportación del país y su mayor fuente de recursos fiscales, alcanza un nivel record entre 110 y 120 dólares. En este contexto, si las elecciones municipales que tendrán lugar en noviembre se realizaran hoy, Chávez sería derrotado. La causa es simple: la inflación y al falta de alimentos erosionan el consenso de cualquier gobierno, ya desde la época del Imperio Romano, donde ya se recurría a subsidiar al pan para evitar revueltas populares.
2. El Pacto Social anunciado por el oficialismo para el 25 de mayo, cuando el kirchnerismo cumplirá cinco años en el poder, se asemejaría al tipo de controles que acaba de fracasar en Venezuela. Es así como no sólo en la Argentina la negación a aceptar la realidad está gestando la crisis más gratuita de la historia, sino que ello esta sucediendo al mismo tiempo que en Venezuela, se está mostrando con algunos meses anticipación lo que sucederá en el país con el rumbo que se está tomando. Los economistas han venido preguntándose que sucedería en el momento que Kirchner -asumiendo en este caso que es quien sigue ejerciendo el poder real detrás de su esposa- tuviera que tomar decisiones en situación de restricción económica. Es que durante veinte años de poder político -cuatro como Intendente de Río Gallegos, doce como gobernador de Santa Cruz y otros cuatro como Presidente de la Nación- siempre gobernó en una situación de bonanza en materia de recursos. Ahora, por primera vez tiene que tomar decisiones con restricciones. En ello influye que el aumento del gasto público nominal entre el 30 y el 40% anual ha creado una situación de crisis. Para continuar con este nivel de gasto -necesario para mantener las lealtades políticas, sindicales y empresarias- se hace necesario seguir emitiendo y aumentando los impuestos en un contexto de inflación creciente.
3. En la restricción, el kirchnerismo está mostrando un fuerte déficit de gestión. Nunca se reemplaza un ministro de Economía a la media noche de un jueves, sino que es necesario hacerlo en la tarde del viernes. De esta manera se cuenta con dos días sin mercados -sábado y domingo- para clarificar mensajes y diluir incertidumbre, de manera que el lunes por la mañana, al abrir los mercados, lo hacen con la incertidumbre resuelta o, por lo menos, reducida. El derrumbe de los mercados del último viernes de abril fue por no haber respetado esta regla básica, de reemplazar los ministros de Economía el viernes por la tarde y no durante la semana. Paralelamente, tanto Kirchner como Cristina siguen insistiendo con el mensaje de que no van a enfriar la economía. En el actual contexto, ello es decirle a
quienes toman decisiones económicas que no habrá política anti-inflacionaria, justo en el momento en que la confianza económica ha entrado en crisis. A ello se agrega que falta un año y medio para las elecciones, por lo cual este discurso -que aumenta la incertidumbre económica- no puede explicarse por ninguna urgencia electoral.
Por último, el anuncio de que el 25 de mayo habrá un Pacto Social que frenará la inflación mediante acuerdos, controles e incluso congelamientos, es anticiparle a quienes toman decisiones económicas, que tienen sólo algunas semanas para aumentar los precios, dado que después de la fecha patria no se podrá hacerlo.
4. La segunda parte del interrogante era si en el momento de restricción, Kirchner se iba a inclinar por soluciones pragmáticas al estilo Lula o medidas populistas como las de Chávez. Hasta ahora va más en dirección del Presidente venezolano que del brasileño. Con sólo mirar lo que acaba de suceder en Venezuela es suficiente para cambiar el rumbo que ha tomado el gobierno y evitar la crisis en ciernes, que no es ni necesaria ni inevitable.
Pero el problema de la política argentina es que no siempre ocurre lo lógico y con demasiada frecuencia sucede lo improbable. Es a partir de esta curiosa y paradojal regla, que el kirchnerismo ha creado la crisis más gratuita de la historia. Decisiones simples y sencillas todavía pueden evitarla, pero hasta ahora no aparecen señales de que vayan a hacerlo. Frente al conflicto del agro, la estrategia real del gobierno es prolongar una negociación confusa, de manera que los autoconvocados se precipiten a la ruta quebrando el frente del sector. Es posible que obtenga el objetivo, pero a costa de que la protesta se hará más anárquica e incluso inmanejable. En el frente externo, el hecho que 175 hayan votado a favor de la reforma del FMI y sólo 3, Argentina, Angola y las islas Palau lo hayan hecho en contra, muestra que la administración Kirchner no está poniendo atención a las señales externas que pueden generar desconfianza en el campo económico.
5. En conclusión:
a) Pese a la tensión político-económica que vive la Argentina, hoy no es posible un colapso como el de 1989 o 2001, pero si es posible una crisis como la que está viviendo Venezuela.
b) El Pacto Social que el gobierno anunciará la administración Kirchner el 25 de mayo, puede profundizar controles e incluso congelamientos.
c) Frente a la restricción económica, el Kirchnerismo muestra una fuerte incapacidad de gestión.
d) Al mismo tiempo, es claro que en la dificultad, gira más en la dirección de Chávez que la de Lula.

miércoles, 9 de abril de 2008

¿Tú también, Brutus?


Mientras el modelo económico instaurado por el kirchnerismo empieza a hacer agua, la estrategia de haber creado enemigos por doquier también muestra sus debilidades y riesgos.


Por Roberto Cachanosky


El gobierno kirchnerista optó por una política económica que, lejos de estimular la inversión, estuvo basada en la redistribución compulsiva del ingreso intentando comprar voluntades gracias a los favores económicos que graciosamente otorga. Este modelo, limitado a la reactivación de la capacidad productiva existente y sin horizontes de ser ampliado, conduce, inevitablemente a un estado de conflicto social permanente, en el cual el caso del campo sólo ha sido uno de los tantos detonantes posibles. Veamos la maraña de redistribuciones a la que apeló el Gobierno. En primer lugar, el famoso tipo de cambio competitivo. Además de generarle ingresos fiscales más altos surgidos de las retenciones con un dólar caro, el Gobierno le dijo a sectores que sustituyen importaciones: “te doy un tipo de cambio alto y te reservo el mercado para vos”. Para poder subsidiar el tipo de cambio competitivo tuvo que cobrar un impuesto inflacionario creciente, situación que empezó a crear malhumor en la sociedad. Apareció, entonces, Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior, quien implementó una serie de controles de precios y regulaciones para tratar de frenar la inflación que genera el Banco Central (BCRA) mediante su política económica. En vez de actuar sobre las causas de la inflación, el Gobierno empezó a actuar sobre las consecuencias, y no tuvo mejor idea que meterse en un esquema que cada vez lo embrolla más. Aplicó una contra redistribución diciéndole a los productores: “te reservo el mercado para vos, pero te controlo los precios y las utilidades”. Así, entonces, estableció controles de precios, cupos de exportación, prohibiciones de exportación y demás medidas intervencionistas. El problema es que, anclados en políticas que ya han demostrado su ineficacia, el kirchnerismo creyó que los que se beneficiaban del tipo de cambio competitivo iban a invertir, cosa que no ocurrió. Por el contrario, disminuyó la oferta. Llegó así a una situación en que mientras el BCRA seguía inflando la moneda, la oferta disminuía por efecto de las medidas de Moreno y se combinan inflación con creciente desabastecimiento. Creciente desabastecimiento que ya se notaba en las góndolas de los supermercados antes del paro agropecuario y que estaba condimentado por productos de menor calidad para compensar los menores precios establecidos por el comisario de precios. Los dirigentes sindicales dijeron: “me parece bien tener un tipo de cambio competitivo, pero el impuesto inflacionario yo no lo pago”. Así, el año empezó con reclamos salariales que duplican la inflación informada por el INDEC. El resultado es que la idea de darle rentabilidad a las empresas vía la reserva del mercado empezó a licuarse por los aumentos de salarios y costos, con lo cual la rentabilidad vuelve para atrás y las empresas empiezan a reclamar un dólar más alto. Dado que el Gobierno no tiene superávit fiscal suficiente para subir aún más el tipo de cambio nominal, el BCRA tendrá que seguir financiando el esquema con más inflación, llevando a los dirigentes sindicales a mayores presiones por salarios y a los empresarios a pedir un tipo de cambio cada vez más alto. La carrera precios, salarios y dólar recién comienza y todo parece indicar que el Gobierno está dispuesto a darle cada vez más vértigo. Por otro lado, para sostener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos le dijo a las empresas: “comete el stock de capital, pero no me muevas las tarifas”. Las empresas se comieron el stock de capital y el Gobierno agregó otro problema: la crisis energética, tantas veces negada y ahora explicada bajo el ridículo argumento que falta energía y combustible porque la economía crece. ¿Qué idea tuvo el Gobierno? Distribuir subsidios para la energía y el transporte público con lo cual el gasto público aumenta. Como el gasto aumenta, tiene menos superávit fiscal para disciplinar a gobernadores e intendentes que es el esquema de poder del kirchnerismo. Decidió, así, inventar esto de las retenciones móviles porque considera que el campo gana mucha plata por la soja. Un yuyito según la presidente. El esquema era: le doy energía y transporte barato a la gente y lo financio con consumo de capital y más impuestos para otorgar subsidios. Como el campo reaccionó mal, ahora propone otorgarles subsidios a algunos productores. El problema es que los productores, que no son idiotas, dicen: “Vos me sacás la plata de mi trabajo y después me querés dar parte de esa plata bajo subsidios, con lo cual me transformás en un esclavo tuyo, por lo tanto no acepto la propuesta”. Como en vez de expandir la producción vía inversiones, el Gobierno desestimuló la producción, ahora tiene que importar energía para evitar una crisis energética mayor. Y esa importación no tiene el precio que Moreno dicta, sino el internacional. El Estado tiene que poner más plata para mantener artificialmente bajas las tarifas de ciertos servicios públicos porque si no estalla la inflación y el conflicto social puede acentuarse. Así, la idea de desacoplar los precios internos de los internacionales del ministro de Economía parece encontrarse con una realidad que se le ríe en la cara, diciéndole: “si vos querés combustible barato, andá a convencerlo a Chávez de que te mande fuel oil al precio equivalente de tu mercado interno, es decir a 1,7 dólares por millón de BTU, en lugar de los 13 dólares por millón de BTU que pretende obtener el socialista presidente de Venezuela”. Mientras tanto, mediante una triple carambola, los intendentes y gobernadores, que se morían por sacarse la foto junto al matrimonio presidencial y así hacerse acreedores del cheque correspondiente, ahora se encuentran en un dilema. Tienen el cheque, pero también tienen a sus votantes que trinan. Las provincias no se incendian por falta de fondos sino porque la gente se reveló contra la caja unitaria del Gobierno. Tienen el puente y la ruta que, cual monarca, les financia el gobierno central, pero también tienen a la gente en la calle protestando por la creciente confiscación impositiva más la inflación. Como decía antes, el modelo de los Kirchner no pasa por crear un clima de negocios que aumente la oferta de bienes y servicios y la población mejore en sus condiciones de vida gracias a la mayor productividad. El modelo es: “yo tengo la caja y redistribuyo a mi antojo para disciplinar a todo el mundo”. La chequera manda. El problema es que para que haya fondos en la cuenta corriente y el cheque no venga rebotado, tiene que haber producción y la producción en el modelo actual tiende a disminuir por causa de las regulaciones. Ejemplo, hoy el Gobierno habla de diversificar la producción agropecuaria produciendo más lácteos, trigo y carne. Sin embargo, resulta que cada vez hay menos carne, trigo y lácteos porque el Gobierno ahogó su producción para redistribuirla a precios artificialmente bajos. Basta recordar a Néstor acusando a los productores de carne de querer lucrar con el hambre del pueblo argentino. Adoptó medidas ridículas y hoy pide más producción de carne, mientras Brasil y Uruguay festejan los desatinos de la política económica argentina que les permitió conquistar nuevos mercados de la carne en el exterior. Lo mismo le pasa con los lácteos, la energía y demás productos. Lo que se ve claramente, entonces, es que la construcción de poder se basa en el manejo centralizado de la caja. Como la caja depende de la generación de bienes y servicios, la base imponible para obtener más caja se achica porque hay cero estimulo a la inversión. Resultado, el modelo de construcción de poder del kirchnerismo tiene su propia semilla de autodestrucción. ¿A qué conducen todos estos desatinos? A un estado de conflicto social permanente en el que tendremos inflación, desabastecimiento, caída del salario real, baja en la rentabilidad de las empresas y descontento generalizado. La inflación cero de Gelbard empieza a mostrarle la horrible cara de otro rodrigazo a un Gobierno que se entretuvo peleándose con la Iglesia, los militares, la policía, los medios de comunicación, los productores agropecuarios, los fondos de inversión que quieren un CER más alto y el FMI, por citar solo algunos ejemplos. Antes de terminar, me olvidaba de un punto que no es menor. Como si todo esto fuera poco, este año el Gobierno tiene gruesos vencimientos de deuda pública. Hoy, la deuda pública llega a los 144.700 millones de dólares versus los 144.500 millones de dólares que había en 2001 cuando alegremente declaramos el default. Después de haber hecho la quita más grande la historia, de haberle pagado toda la deuda al FMI y dejar fuera del canje U$S 28.000 millones tenemos una deuda igual a la del 2001!!! Y encima, el tipo de cambio real baja permanentemente por efecto de la inflación llevándolo a niveles cercanos a lo que regían durante la convertibilidad. El desafío es no caer en otro default siendo unos parias en el mercado de capitales internacional que, por cierto, está bastante complicado. En síntesis, en cinco años, el kirchnerismo disparó el gasto público hasta niveles que no son financiables, agobió a la población con impuestos, recreó el monstruo de la inflación, se consumió el stock de capital, llevó la deuda pública hasta el mismo nivel que teníamos cuando se anunció el default y destruyó lo poco que quedaba de las instituciones. Y, como si fuera poco, durante estos cinco años se divirtieron crispando a la sociedad desde el atril, inventando enemigos todo el tiempo. Si siguen por este camino de enfrentamientos y poder hegemónico, denigrando a amigos y enemigos, donde ya se observan a gobernadores e intendentes disconformes con los atropellos del centralismo federal, algún día, cuando la caja agonice, mirando a algún piquetero adicto al Gobierno, podrán emitir la misma frase que Julio César: ¿Tú también, Brutus?

martes, 1 de abril de 2008

Un discurso diseñado para romper la unidad del campo

El Gobierno sabía que el campo rechazaría la propuesta. Las medidas habían sido conversadas el viernes pasado y, aun así, los ruralistas no habían despejado la ruta. ¿Qué buscaron, entonces, la Presidenta y el ministro Lousteau con el cuarto discurso explicativo en 20 días? Además del intento de recuperación del escenario político -esto tendrá una segunda parte, con el acto en la Plaza de Mayo de hoy-, dos argumentos se escucharon anoche en la Casa Rosada. Un ministro, un economista, un diputado, un sindicalista y un embajador, todos kirchneristas y consultados por LA NACION, coincidieron en las razones. La presidenta Cristina Kirchner señaló varias veces, como para que a la sociedad -la de las cacerolas, básicamente- no le quedaran dudas, que los productores agropecuarios no sólo no perdían plata con las nuevas retenciones móviles, sino que, por los vaivenes del precio internacional de la soja, la rentabilidad del campo había crecido respecto de la época de la siembra. Intentó así desarticular la idea de que el pequeño o mediano productor quedaba al borde de la quiebra. Le apuntó a la teoría de la martirización, concretamente. Y para los casos en que sí podía advertirse riesgo de desaparición, presentó subsidios y devoluciones. El mensaje a la clase media urbana fue que no defendiera a quien estaba ganando buenas cantidades de dinero. Pretendió romper la solidaridad de la ciudad con el campo. También se ocupó de señalar que "el 80% de los productores" -los "pequeños productores", como diferenció- recibiría compensaciones económicas, que se subsidiaría el flete para quienes producen a más de 400 kilómetros de los puertos y que hasta se crearía una subsecretaría rural, promesa que empezó cuando Felisa Miceli era ministra de Economía. En este cuadro, la Presidenta no anunció siquiera un caramelo para los grandes. La diferenciación entre grandes y chicos tuvo como destinataria exclusiva la hasta aquí histórica unión del campo. Con promesas para los pequeños productores, pero ningún incentivo para los gigantes del agro, Cristina Kirchner trató de desvincular de las protestas en las rutas a la combativa Federación Agraria, entidad que concentra a los productores más chicos. Romper el acuerdo de las cuatro entidades del agro lesionaría la fortaleza de la protesta en el interior y permitiría el tránsito de los camiones con productos del campo, argumentaron anoche en el Gobierno. No se produciría, así, el temido desabastecimiento.
* * * El contenido del discurso comenzó a diseñarse en Olivos durante el fin de semana, con Néstor Kirchner como actor protagónico. El Gobierno percibió que, a pesar de la reunión de funcionarios con líderes de la protesta agraria, el viernes, poco había cambiado en las rutas. Hubo llamadas entre los dirigentes rurales y dirigentes como Alberto Fernández y Javier de Urquiza. Pero no se llegó a ningún acuerdo y entonces el Gobierno decidió organizar el acto con mensajes de la Presidenta y del ministro de Economía. "¿Para qué los íbamos a citar de nuevo si la postura del campo era intransigente?", explicó un ministro. El agro, como esperaban, rechazó los anuncios. Los productores desconfían. La subsecretaría rural fue prometida hace más de dos años y los registros para entrar en el club de los subsidios pueden demorar meses. El tiempo de la cosecha es ahora, y por eso piden que se suspendan por 90 días las retenciones móviles. Ambos juegan al desgaste del otro mientras el conflicto no advierte una salida.

lunes, 10 de marzo de 2008

La Argentina cae como proveedor mundial

Se pierden oportunidades respecto de los principales exportadores de carne, como Brasil.

Las distintas restricciones impuestas a la exportación de carne y el creciente aumento del consumo interno (con casi 68 kilos per cápita al año, es el principal país consumidor del mundo), ambas situaciones impulsadas por el Gobierno, hicieron que la Argentina perdiera su lugar como el principal exportador de este producto. La cadena de factores que explica la situación podría resumirse así: en el plano interno, se le da prioridad al consumo a través del control de precios y la limitación para vender en el exterior (mediante retenciones, suspensiones, cupos, trámites burocráticos para habilitar los cupos e intervención en el mercado de compraventa de hacienda). Además, los altos precios internacionales de los granos desincentivan la producción de carnes (un negocio cuyo ciclo es de tres años) en favor de la siembra de soja. En el plano externo, Brasil tomó otro camino y promovió la producción local para la exportación (con subsidios, exenciones impositivas y créditos blandos) y el sector privado acompañó la política oficial internacionalizando sus negocios: el brasileño JBS, principal frigorífico de carnes del mundo, compró en 2007 Swift de Argentina y, el martes último, hizo lo propio con dos frigoríficos norteamericanos (Smithfield Beef Group y National Beef Packing Co) y el australiano Tasman Group, por un total de US$ 1300 millones. Es cierto que el negocio brasileño es el volumen, mientras que el argentino es la calidad. Aun así, Brasil importó genética argentina para mejorar la productividad de sus rodeos y la calidad de su carne. Según Javier Martínez del Valle, de la Asociación de Exportadores de Carne Vacuna, Brasil no sólo es muy agresivo en cuanto a exportación de carnes, sino que además vende a precios muy bajos debido a su fuerte apoyo interno. "Hace años que tiene un programa de exención de impuestos provinciales. Así, en diez años saltó de 200.000 a 2,5 millones de toneladas exportadas". Pero como exportar no sólo es cuestión de volumen y precios, Brasil tomó una posta que también dejó caer la Argentina: la continuidad y la confiabilidad en la provisión. "La Argentina crecía como exportador de carne hasta que, en noviembre de 2005, preocupado por el precio interno, el Gobierno comenzó a restringir la exportación para terminar con cierres transitorios en 2006. Brasil, en cambio, optó por más producción para exportar más, política que evita el conflicto entre los mercados doméstico e internacional", dijo Javier Martínez del Valle. Pero el descenso argentino como proveedor mundial, por otros motivos, empezó años antes. La aftosa era recurrente en el rodeo nacional y la prematura decisión de declarar al país libre de la enfermedad sin vacunación, que poco tiempo después tuvo como consecuencia el resurgimiento de los brotes, provocó el cierre del mercado europeo y del que más crecía entonces: el sudeste asiático. Por otra parte, "no se aprovecharon las crisis sanitarias y alimentarias que tuvieron la Unión Europea (UE), primero, y los Estados Unidos, después, con «el mal de la vaca loca» [BSE, según sus siglas en inglés]. Australia y Nueva Zelanda se adueñaron de los mercados que abandonó Estados Unidos (Japón y Corea), desatendidos por la Argentina, justamente, a causa de la aftosa. En tanto, Uruguay aprovechó y logró que Estados Unidos le abriera su mercado", resumió el especialista. Como nunca el mundo está comiendo carnes rojas, y como pocas veces hay tantos nichos. En su modo comunitario de decidir sus políticas, la UE estableció una baja de la producción local de carnes. Por su parte, Rusia, que atraviesa un gran momento de crecimiento económico, se topó con un déficit de producción local y la reducción de la oferta comunitaria, lo que no deja de ser una oportunidad para la Argentina. Dentro de la contravención al libre comercio que encarna la actual política argentina en carnes, menos lógica aun tiene que la restricción no sea selectiva. Alberto de las Carreras, vicepresidente de la Cámara de Exportadores, recordó que la cuota de exportación que rige hoy es de 40.000 toneladas por mes, unas 480.000 toneladas por año (en 2007 la Argentina exportó por 525.000) en un momento de precios muy altos. El año último, el comercio mundial de carnes sumó 7,5 millones de toneladas (con un crecimiento inédito del 6% anual) y Brasil acaparó el 32% de ese total. "Europa parece no tener intención de ser un gran exportador de carnes como lo fue en las décadas del 80 y 90: en 2007 sólo exportó 175.000 toneladas", explicó. También golpeado por la BSE (antes del brote vendía 1,2 millones de toneladas y se desbarrancó a 300.000) Estados Unidos quiere volver al ruedo, con ventas actuales por 650.000 toneladas. La autoexclusión argentina favoreció el ascenso de la India, hoy tercer exportador mundial de carnes. "Hoy, la Argentina exporta lo mismo que Nueva Zelanda, un país del tamaño de Santa Cruz. Uruguay vende poco menos que nosotros (450.000 toneladas) pero concentra su producción en una superficie similar a la de la provincia de Córdoba", ilustró De Las Carreras. Viento a favor Para Marcelo Fielder, de la Comisión de Acción Política de la Sociedad Rural Argentina, el contexto actual de crecimiento económico en países en desarrollo del sudeste asiático y en las ex naciones soviéticas crea una coyuntura excepcionalmente favorable para el consumo de "proteínas rojas". "La Argentina es la estrella en el rubro, pero Brasil desarrolló consistentemente su ganadería en los últimos 20 años, protegiendo toda la cadena de valor, y se transformó en el primer exportador mundial", explicó. "Y Uruguay -continuó Fielder-, con calidad y sin volumen, y con problemas internos similares a los de la Argentina, resolvió el problema con políticas de Estado (rebajando los impuestos internos) y en cinco años, sin retenciones y con incentivos (las caravanas, por ejemplo, las paga el Ministerio de Agricultura), incrementó mucho su stock. Con una carne tan buena como la nuestra, siguen con problemas de volumen pero crecieron muchísimo en la exportación", explicó. En la Argentina, el Gobierno le dio un cariz popular al tema carnes. "Cada vez que sube es un escándalo (el rubro representa el 4,5% del índice de precios al consumidor), sin importar que la lluvia impida llevar hacienda a Liniers o que sea época de pocas pasturas, lo que implica necesariamente menos producción", dijo Fielder. Recientemente, Estados Unidos y Brasil tuvieron algún traspié comercial vinculado con fallas en la información brindada previa a la exportación. El socio mayor del Mercosur incluso tiene momentáneamente cerrado el mercado de la UE por ese motivo. "La Argentina tiene una brillante oportunidad para recuperarse, pero por lo que se lee en los diarios Moreno pondría aún más restricciones, con lo que, lejos de recuperarse, me pregunto si la Argentina no terminará importando carne", concluyó De las Carreras.

Pese al plan oficial, sigue habiendo menos ahorro de energía

El desahorro entre el 10 de febrero y el 9 de marzo fue de 311.685 MWh; los usuarios penalizados en el Puree duplicaron a los beneficiados.

El plan de ahorro de energía lanzado por Cristina Fernández de Kirchner en diciembre pasado parece no estar dando los resultados deseados. Por lo menos, así se desprende de los números publicados por el Gobierno mismo en el Boletín Oficial que confirman la tendencia al desahorro de los usuarios entre febrero y marzo. Justamente, el desahorro de energía de las tres distribuidoras Edenor, Edesur y Edelap fue de 311.685 MWh, según estimó la resolución 25/08 publicada hoy con los resultados del Programa de Uso Racional de Energía Elécrica (Puree) lanzado en mayo de 2005. En sintonía, los ususarios penalizados, en el marco de este programa para incentivar el ahorro racional, duplicaron a los bonificados (1.320.916 contra 648.234). Según los datos de las distribuidoras, los que menos ahorraron fueron los usuarios residenciales. El total de la energía facturada por las empresas fue 2.000.067 MWh mientras que el consumo en exceso llegó a los 499.554 MWh superando ampliamente al ahorro, que alcanzó los 187.870 MWh. Datos oficiales. A comienzos de este mes, el Indec reveló que el crecimiento de la demanda de energía eléctrica se aceleró en enero. Aumentó un 10,4% con relación a enero de 2007, hasta los 9771 gigavatios, un volumen que además fue un 0,1% superior al de diciembre último, según los datos oficiales conocidos ayer. A fines del año pasado, y tras admitir 50.000 cortes de luz, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, lanzó el ePrograma de Uso Racional y Eficiente de la Energía, que modificó el huso horario y prevé lograr en el mediano y largo plazo la sustitución de 1.022.000 lámparas de alto consumo por la misma cantidad de lámparas alógenas.