martes, 25 de noviembre de 2008

Los industriales piden una nueva devaluación del peso


Dicen que la medida servirá para ganar competitividad y no tendrá un impacto inflacionario

Francisco Olivera
LA NACION

Se terminó el carnaval. Los industriales argentinos se habían desacostumbrado a la amargura. Pero bastó con advertir las caras de ayer, las frases punzantes en el hotel Sheraton de Pilar, para entender que se acercan tiempos duros y de plazo incierto. Volvió el reclamo, como acto reflejo: los empresarios quieren un peso más devaluado.

La 14» Conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA) mostró el costado real de la crisis. Hombres que empiezan a notar caídas en la rentabilidad, que temen por un inminente deterioro en el nivel de empleo y que, acaso por primera vez en este foro en la era kirchnerista, ensayan alguna crítica. El desvelo cambiario era en Pilar tan unívoco y notorio que, a media mañana, el economista Roberto Frenkel arrancó su exposición con un chiste filoso: "Me la pasé 10 años diciendo que el tipo de cambio estaba atrasado y no conseguí que me invitaran a la UIA. Algo hemos progresado: ahora me invitan".

Nadie quiere dar números. "No, cifras, no. Pero con un tipo de cambio un poco más alto estaríamos mejor", contestó ante la consulta José Luis Basso, dueño de la fabricante de válvulas Basso. Lo mejor fue, entonces, buscar al referente de muchos de estos hombres de negocios: en el lobby, LA NACION se encontró con el economista Aldo Ferrer. ¿Qué tipo de cambio sería el ideal?, fue la pregunta. "Mire, nosotros perdimos una excelente oportunidad cuando se depreciaron todas las monedas de la región -dijo el autor del libro Vivir con lo nuestro -. En ese momento se tendría que haber fijado en cuatro pesos y después sostenerlo." ¿Eso no erosionaría el salario?, se le insistió. "No, porque el consumo de los argentinos es mayoritariamente de compre nacional", contestó Ferrer, antes de aceptar una tercera pregunta: ¿pero no subiría el precio de los alimentos? "Para eso están las retenciones", culminó.

Algunas plantas empiezan ya a parar parcialmente. Hay automotrices que admiten estar aumentando las horas de suspensión de personal. A los industriales santafecinos les cambia el gesto con sólo recordar un concepto: tasa de interés. "¡Pagamos un 60 por ciento!", se quejó Carlos Capisano, presidente de la Federación Industrial de Santa Fe, que se había presentado ante los cronistas de LA NACION y Clarín con una broma: "Muchachos, ¿ustedes pueden hacer algo para subir el dólar?". Esa medida, dijo, sería una de las trabas que necesitan para frenar un supuesto aluvión de importaciones, lo que más dicen temer.

El economista duhaldista Javier González Fraga los había alentado desde temprano. "Hay que lograr que bajen las tasas de interés. Pero no van a bajar mientras esté deprimido el tipo de cambio. No es momento de pensar si una devaluación es inflacionaria. La expectativa inflacionaria está más por debajo que por encima del 15 por ciento", había dicho. Se sumó Ferrer: "Si el tipo de cambio no es competitivo, todo lo demás es literatura".

LA NACION le preguntó a Capisano lo mismo que a Ferrer: si una devaluación no limaría el poder adquisitivo. "No -contestó-, porque hay un proceso de recesión muy grande." La sola mención de la palabra causó una sorpresa que el propio Capisano se encargó de reforzar: "Hay recesión, sí. Hay un enfriamiento muy grande. Cerca de Las Parejas hay empresas con venta cero".

Este es el contexto que le espera hoy a la presidenta Cristina Kirchner, que cerrará la conferencia. Con ironía, el máximo ejecutivo de un grupo industrial se anticipaba a la visita: "Yo no sé lo que le pasa a la Argentina. Brasil nos sacó un campo enorme. Y mañana viene alguien al que vamos a tener que aplaudir".

Bastante más sugerente fue Roberto Domenech, presidente de la conferencia y aliado agroindustrial que tuvo el Gobierno durante la crisis agraria, que pidió en el discurso de apertura "retomar el sendero que la economía argentina transitaba hacia fines del año anterior".

Preocupación

Tras los paneles, preocupado porque no podía ubicar en el celular a Hugo Moyano, líder de la CGT, el dueño de una pyme se sentó en una de las sillas y soltó, cansado y en voz baja, frente a LA NACION: "Estoy muy amargado". Basso trató de ser menos drástico: "Estamos con producción normal, pero atentos a las noticias que te llegan todos los días" .

De ahí el malestar de muchos de los presentes al advertir el contraste que provocaba el discurso del ministro de Economía, Carlos Fernández (ver aparte). "Este nos quiere hacer creer que está todo fenómeno, no puedo creer lo que escuché", se quejó un empresario.

lunes, 27 de octubre de 2008

La tormenta perfecta en la economía argentina


Por Roberto Cachanosky
Especial para lanacion.com

¿Cuál es el problema más grave que hoy tiene la economía argentina? ¿El debilitamiento de las cuentas públicas? ¿La distorsión de precios relativos? ¿La falta de recursos para hacer frente a los vencimientos de la deuda pública? ¿La inflación? La respuesta es no. Estos, por cierto, son problemas graves que hay que solucionar, pero el problema más grave es la desconfianza y el temor que ha generado el matrimonio presidencial con sus medidas propias de las monarquías absolutistas. Como economista estoy plenamente convencido que no hay economista que pueda salir airoso de la tormenta perfecta en que nos han metido si detrás de las medidas económicas no hay un gobierno que genere confianza de que las reglas de juego van a ser previsibles y que la propiedad privada va a ser respetada. Los economistas no podemos resolver los problemas de desconfianza que se generan desde la política. No hay política económica que pueda funcionar sin respeto a las instituciones.

¿Cuál es el mensaje que hoy recibe la gente desde el gobierno? Que éste está dispuesto a apropiarse de los ingresos de la población y de sus ahorros sin ningún tipo de límites y, además, suele dar información y formular anuncios que, por decirlo suavemente, no se ajustan a la verdad.

Por ejemplo, ¿cuál es política de desendeudamiento que tanto se jacta el kirchnerismo si hoy tenemos un stock de deuda pública mayor al que teníamos en el 2001 cuando se declaró el default, después de haberle pagado al FMI, hacer una gigantesca quita de la deuda en el 2005, dibujando el IPC para que no se dispare la deuda ajustable por el CER y sin incluir a los holdouts? Ni que hablar de los famosos créditos hipotecarios para inquilinos anunciados en su momento, los U$S 25.000 millones de inversiones chinas y de los créditos baratos para el consumo y la inversión que también fueron anunciados unos pocos días antes de las elecciones del 2007.

Por el lado de las medidas sabemos que ha prohibido exportaciones de carne, lácteos y trigo. Que intentó aplicar un impuesto confiscatorio y en forma inconstitucional sobre las exportaciones agrícolas y que, ahora, intenta confiscarle los ahorros a 4 millones de argentinos que estaban acumulando para cuando llegue el momento de su retiro.

Por lo tanto, lo primero que debemos tener en cuenta para imaginar el futuro inmediato de la economía argentina es que el gobierno es una máquina de generar desconfianza y que cuando las cosas no le salen como quieren, actúan cegados por la venganza y son capaces de adoptar cualquier medida. La más inimaginable está en el listado del gobierno.

Este el contexto "institucional" en el que se mueve el gobierno. ¿Y en el económico? En el económico la actividad está entrando en caída libre (con disculpas a los datos que informa el INDEC). Solo a fuerza de presiones han evitado, transitoriamente, despidos importantes. Los precios de los commodities ya no le sonríen como le sonrieron en los últimos 5 años afectando los ingresos fiscales, y encima el tipo de cambio "competitivo" se lo comió la inflación que generó el BCRA para mantener, por 5 años, el tipo de cambio en 3 pesos. Al mismo tiempo, Brasil devaluó su moneda mientras el dólar se recupera frente al euro. Esto en castellano básico esto quiere decir que será menos atractivo exportar. Si en el mercado interno se cae el consumo por disminución del salario real, la desocupación y el atesoramiento de la gente frente a la incertidumbre, no hay competitividad para exportar y con sus medidas espantan a los inversores, la pregunta es: ¿cuál va a ser el motor que moverá la economía? Lo que les queda es apropiarse de los ahorros de la gente para aumentar el gasto público y tratar de amortiguar los efectos de la recesión que se viene. El discurso de que el gobierno pretende defender a los trabajadores y jubilados con la confiscación de los ahorros es un telón que intenta esconder el verdadero objetivo de la expropiación. Hace falta plata para intentar que la crítica situación económica no se traduzca en una crisis social, sobre todo en el electoral 2009 y por eso se oponen a que se limite el uso de los fondos que se quieren confiscar.

Sabiendo que el gobierno es poco adicto a hablar con la verdad y que ha dado acabadas muestras de despreciar la propiedad privada, no debería sorprender el temor de tanta gente que en los últimos días preguntaba por la posibilidad de un corralito mientras compraba dólares para meterlos en una caja de seguridad. La suba de las tasas de interés para los plazos fijos refleja el miedo de la gente. Y la pregunta que muchos se hacen es: ¿qué tasa de interés me compensa del riesgo de tener activos líquidos al alcance de la mano de un gobierno desesperado por tener más recursos?

Encima, la Argentina nuevamente es cara en dólares. Los precios internos subieron en pesos más que el tipo de cambio. La gente lo advierte. Además, sectores empresariales han salido a pedir enfáticamente que se suba el tipo de cambio. Como el argentino piensa sus ahorros en dólares y no en pesos, la cuenta que hacen es, ¿me compensa la tasa de interés el previsible aumento del tipo de cambio? Y si me compensa, ¿me cubre de la voracidad estatal?

Se argumenta que el BCRA tiene suficientes reservas para hacer frente a una corrida y controlar la situación. ¿Es cierto? Cuando las autoridades del BCRA se jactan de disponer de reservas récord, parecen olvidarse que hubo un monje llamado Luca Paccioli que inventó la partida doble hace unos 600 años, que nos dice que hay un activo y un pasivo. El BCRA nos cuenta lo que tiene en el activo, pero no lo que tiene en el pasivo. Por ejemplo, los famosos U$S 46.000 millones de reservas tienen como contrapartida el equivalente a unos U$S 20.000 millones en Lebacs, Nobacs y pases pasivos, por lo tanto, a las reservas hay que descontarle esa deuda y se verá que la posición del Central no es tan sólida como se argumenta, porque, en el mejor de los casos, tendría U$S 26.000 millones para respaldar $ 100.000 de base monetaria (que también es un pasivo del BCRA). Salvo, claro está, que piense defaultear esa deuda. Y, agreguemos, que tampoco estamos seguros que queden U$S 26.000 millones de reservas limpias porque desconocemos cuánto vendió a futuro el Central y si hay otros pasivos tomados con entidades financieras del exterior.

Para no dar más vueltas sobre el tema que le preocupa a la población. ¿Por qué la gente le tiene miedo a otro corralito? La respuesta es que fue justamente el matrimonio gobernante el que, con sus avances sobre la propiedad privada, han generado pánico en la gente. La población le tiene miedo a lo que pueden llegar a hacer el gobierno. En la Argentina no hay ninguna conspiración, lo que hay es falta de instituciones y comportamientos autocráticos. Es eso lo que genera el pánico. Y por más que juren y firmen con su propia sangre que no tocaran los ahorros, ya nadie les cree. Es como el cuento del chico que mentía todo el tiempo gritando lobo, lobo. El día que apareció nadie le creyó.

Es cierto que hoy, a diferencia del 2001, la mayoría de los depósitos están en pesos y hay pocos dólares en los bancos. En el 2001 el BCRA no podía emitir dólares para prestarle a los bancos frente a la corrida. Ahora puede emitir pesos en forma de redescuentos si la gente sigue siendo atemorizada por las medidas que toma el gobierno, pero eso sería a costa de una llamarada inflacionaria y cambiaria.

Caída en el nivel de actividad. Inflación. Comportamientos agresivos contra la inversión. Distorsión de precios relativos. Cerradas las posibilidades de acceder al mercado voluntario de deuda. Nivel de gasto público récord. Un contexto internacional que nos trae viento de frente y encima los Kirchner quieren apropiarse de los ahorros de la gente generando pánico, cuando en el mundo están viendo como restituyen el crédito que es hijo del ahorro. Ese con el que se mete el gobierno.

Lamentablemente nos han metido en la tormenta perfecta.

Calculan que se perderán US$ 960 millones en el trigo


Según CRA, caerá la producción del cereal y los productores de soja trabajarán a pérdida

Pierden todos. Nadie gana. Por la caída en la producción de trigo, calculada por fuentes privadas en 4 millones de toneladas, como mínimo, por debajo del registro de 2007, cuando se alcanzó a 16 millones de toneladas, a la Argentina le van a ingresar en esta campaña, a valores actuales, casi US$ 1000 millones menos.

Así lo expresa un informe elaborado por Néstor Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Esa cifra, calculada exactamente en US$ 960 millones, engloba tanto lo que el Estado recaudará de menos por las retenciones a la exportación como lo que resignarán otros eslabones comerciales, como los proveedores de agroquímicos, semillas y fertilizantes, los prestadores de siembra y cosecha, los transportistas y hasta los productores, que también verán mermados sus ingresos.

?Con una menor producción, todos pierden; no es como dijo la Presidenta, que algunos quieren ganar mucho a expensas de otros que ganan poco. Pierde el país, al que le van a ingresar US$ 960 millones menos por la menor producción, ya que lo que se deja de producir (por los 4 millones de toneladas) es 100% saldo exportable. Y pierde el Estado al entrarle menos ingresos: sólo de retenciones [del 28%] son 268,2 millones de dólares?, afirmó Roulet.

Un cóctel conformado por la sequía, mayores costos y la incertidumbre por la política oficial llevaron a que este año se sembraran 1,16 millones de hectáreas menos que en 2007, lo que, con 4,48 millones de hectáreas, constituye una de las superficies más bajas de las últimas tres décadas. La menor producción también es uno de los peores registros.

?Si bien parte de esta merma de la producción se la podemos asignar a la sequía, debemos destacar también la menor superficie de siembra por el desaliento que producen las intervenciones del Gobierno en los mercados y por la aplicación de una menor tecnología, a causa de que en la medida en que se elevan los costos y no hay una reacción positiva en los ingresos, el productor deja de fertilizar o pone menor cantidad de fertilizantes?, indicó Roulet.

El trabajo profundiza, además del número global del menor ingreso y lo que dejará de percibir el Estado, cómo se distribuirá toda la pérdida, considerando otros actores.

En este sentido, el rubro de los agroquímicos, semillas y fertilizantes, integrado por importantes proveedores de estos insumos, tendrá US$ 311,04 millones menos de ganancia por la caída de la producción. Por otra parte, quienes se dedican al acondicionamiento y a la comercialización tendrán una merma de US$ 34,56 millones, a lo que hay que agregar otros US$ 69,12 millones del rubro administración, seguros e infraestructura. Por el rubro labores de siembra se contabiliza una pérdida de US$ 103,68 millones. En tanto, el productor deja de ganar, por la caída de la producción, 41,47 millones de dólares.

Todos pierden

En este contexto, el rubro cosecha, en el que hay contratistas que prestan el servicio de recolección del cultivo, va a dejar de facturar en esta campaña 63 millones de dólares, por haber caído la superficie de siembra y, por ende, la por recolectar.

Por si fuera poco, los transportistas también van a ganar menos, y en este caso se debe a que por la baja de la producción van a realizar una inferior cantidad de viajes. Los camioneros van a dejar de hacer 133.000 viajes (en cada uno de los cuales llevan 30 toneladas) y tendrán una merma de ingresos de 69 millones de dólares.

Considerando que entre el año pasado y el actual la tonelada de trigo cayó más de 100 dólares, los números sobre la pérdida en el cultivo podrían ser todavía más pesimistas.

A todo esto, CRA presentó un trabajo que indica que con el actual régimen de retenciones el productor sojero promedio trabaja a pérdida. ?Dados los precios actuales de la oleaginosa, la estructura de costos vigente y un rinde promedio de 26,7 quintales por hectárea, que es el rendimiento promedio del país de los últimos cinco años de acuerdo con la Secretaría de Agricultura, el productor no logra cubrir, con los ingresos de la cosecha, los gastos de producción?, dice el informe, elaborado por el secretario de la entidad, Javier Jayo Ordoqui, que tomó como parámetro de medida el modelo de siembra directa de la Asociación de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) y un valor promedio de arrendamiento de 12 quintales de soja.

Según el estudio, ?con retenciones iguales o mayores al 30%, el margen resulta negativo; asimismo tampoco sería tolerable una alícuota de retenciones superior al 25%, ya que con esa tasa es altamente probable que el productor tenga quebrantos?. A modo de ejemplo, hoy pagando un arrendamiento de 16 quintales se pierden 113 dólares por hectárea.

Para Jayo Ordoqui, ?los números son elocuentes y demuestran cómo, con este nivel de precios, las retenciones hacen inviable el negocio agrícola y se tornan claramente confiscatorias, puesto que mientras los productores pierden plata, el Estado sigue cobrando sumas siderales?.


martes, 16 de septiembre de 2008

Algunos problemas de la Argentina reducen el impacto de la crisis

Señalan que el golpe es menor porque el país sigue aislado de los mercados financieros internacionales. Pero advierten que de todos modos se sentirá. Aunque reconocen que la caída es una de las más grandes en muchas décadas, también dicen que todavía está lejos de la depresión de 1930.
Economistas y otros analistas financieros coinciden en que la actual crisis de los mercados globales está entre las más importantes desde el crack financiero de 1929 y la depresión de la década del &30, que comenzó y afectó especialmente a los Estados Unidos. Pero también señalan que la situación actual todavía está muy lejos de la profundidad de esa debacle.

En cuanto a la situación de la Argentina, destacan una suerte de protección debida, sobre todo, al aislamiento que vive el país de los mercados internacionales de crédito. Pero remarcan que la crisis impactará por la menor demanda por parte de los principales compradores de los productos locales y el menor "viento de cola" por efecto de la contracción de la economía mundial. Algunos opinan que los inversores se refugiarán en ladrillos y commodities.

Así opinaron hoy distintos economistas tras la quiebra de la banca de inversiones estadounidense Lehamn Brothers:

Guillermo Francos, presidente del Banco Provincia (Mitre)

"Creo que esta vez la crisis financiera internacional no nos toca. En general, los números de nuestra economía son sólidos (...) La gente va a salir de los mercados financieros internacionales y va a tratar de refugiarse. La tendencia, sobre todo en nuestros países, va a ser ir hacia los activos físicos, va a haber mucha compra de propiedades, y los commodities van a seguir siendo buenas inversiones".

Carlos Heller, titular de Banco Credicoop (América)
"Hay una crisis global y en todo caso vale la pena ver por qué. (A nivel local) no se puede hacer ninguna comparación con el 2001; las diferencias son notables. Afortunadamente, y espero que se entienda por qué lo digo así, Argentina tiene un problema serio: el escaso financiamiento".

Aldo Pignanelli, ex presidente del Banco Central (Mitre)

"El mundo financiero está viviendo la caída de una forma de hacer negocios basada en un sistema muy endeble, que es el apalancamiento. Esto se ha derrumbado totalmente. (Ben) Bernanke (el titular de la FED) llegó tarde a todos lados. La Reserva de Estados Unidos y el Banco Central Europeo reaccionaron el día después (...) La Argentina ha estado descolgada del mundo financiero. Pero vamos a vivir un severo ajuste de la economía mundial y en eso no vamos a estar tan prevenidos porque el viento de cola va a ser menos fuerte. Invertiría en soja."

Mario Blejer, ex presidente del Banco Central (Del Plata)

"Lo que pasó ayer (la caída del Lehman Brothers) fue algo bastante serio y, en cierta medida, inesperado. La magnitud de la crisis se viene extendiendo. De todos modos, la magnitud de la recesión todavía es mínima. Nadie está aislado de lo que pasa en el mundo. Los mercados financieros se han cerrado muchísimo para los países emergentes".

Claudio Loser, ex director regional del FMI (Mitre, Radio 10 y Rivadavia)

"No es todavía una situación de caos, yo no veo algo como lo del &30. A mi juicio, la caída mundial va a terminar relativamente pronto. Sí va a haber una pérdida de confianza importante en el sistema bancario de los Estados Unidos (...) Los bancos en Argentina no corren peligro".

Javier González Fraga, economista (Continental)

"Todavía estamos muy lejos de algo parecido a lo del &29, porque en aquel momento hubo una depresión. Acá nadie habla de recesión. La economía de Estados Unidos sigue creciendo, pero a nivel más lento (...) La Argentina le vende mucho a Brasil, China e India, y esas economías van a estar golpeadas porque le venden mucho a Estados Unidos".

Miguel Kieguel, economista (América)

"El gobierno norteamericano se equivocó (al permitir la quiebra de Lehman Brothers), porque se entra en un pánico financiero. Cuando cae un banco de este tipo, la gente se pregunta cuál es el próximo que caerá. No es un problema de tasas, sino de regenerar confianza".

Eduardo Costantini, empresario inmobiliario (Mitre)

"Esta es la crisis más grande que vive la historia después de la gran depresión del &30. Vale una crítica fuerte al sistema norteamericano, que cada cinco años produce un exabrupto especulativo (...) El inversor hoy está desconcertado. Las tasas de interés son bajas, el dólar no sube, los bonos no dejan de caer, las bolsas bajan y muchos piensan que invertir en inmuebles es más seguro. Nuestra economía presenta problemas porque no hay un plan coherente. Nunca he visto un panorama tan incierto".


Fuente: Clarín.

jueves, 22 de mayo de 2008

Se diparó el precio del petróleo de referencia en Europa


El Brent, que traspasó los US$ 135, sufrió el impacto de la decisión de anteayer de la OPEP y la especulación financiera.


LONDRES (AFP).- El barril de petróleo Brent alcanzó hoy un nuevo record al cotizarse en US$ 135,09, impulsado por los temores sobre la oferta a corto y medio plazo, la pasividad de la OPEP, la baja sorpresiva de las reservas de crudo estadounidense y las compras especulativas.

El Brent superó el light sweet crude para entrega en julio que se elevó hasta US$ 135,04 el barril en los intercambios asiáticos. Desde el ayer la histeria se apoderó de los mercados y el petróleo no dejó de subir a 130, 131, 132, 133, 134 y 135 dólares.

Las reservas. El departamento estadounidense de Energía anunció el miércoles que las reservas de crudo de Estados Unidos, que se suponía tenían que crecer, bajaron en 5,4 millones de barriles durante la semana que terminó el 16 de mayo.

Al contrario de lo que se esperaba, las reservas de gasolina bajaron en 800.000 barriles. Las reservas de productos destilados (gasoil y fuel para calefacción) aumentaron, pero menos de lo previsto.

La noticia ahondó aún más el sentimiento de que el margen entre la oferta y la demanda se está reduciendo peligrosamente mes tras mes: la oferta sigue con suma dificultad la demanda de los países emergentes que crece sin parar.

Mientras tanto en la República Argentina sigue el estricto control sobre las petroleras no dejando que la fluctuación externa altere la paz del gobierno respecto de los costos de este tipo de energía que moviliza un país entero y que; a pesar de muchos esfuerzos finalmente se deberá ajustar ya que la ecuación de las petroleras no cierra en base a la tasa de inflación Argentina que no sede y está tapada por el ministerio de economía.

Se avecinan tiempos difíciles en esta puja de poder , absolutismo y cuasi dictadura democrática.

lunes, 5 de mayo de 2008

El Gobierno Vs El Pueblo

1. La tensión político-económica, hace conveniente destacar que hoy no es posible un colapso como el que sufrió la Argentina en 1989 con la hiperinflación o en 2001 con el estallido de la convertibilidad. El modelo de crisis que hoy puede sufrir la Argentina es lo que ha sucedido en la última semana de abril en Venezuela. Este país tiene 30% de inflación anual y Chávez impuso control de precios, incluyendo los alimentos. Esto llevó al desabastecimiento, la comida subsidiada para los sectores populares terminó desapareciendo o siendo vendida en el mercado negro y finalmente el gobierno venezolano se vio obligado a aceptar la realidad que venía eludiendo y postergando. Para que aparezcan los alimentos fue necesario aceptar su valor real. El precio del pollo aumentó así 84%,- alimento fundamental en ese país,- y los demás alimentos tuvieron aumentos menores pero de gran magnitud.
Esto ha sucedido al mismo tiempo que el precio internacional del petróleo, que es la principal exportación del país y su mayor fuente de recursos fiscales, alcanza un nivel record entre 110 y 120 dólares. En este contexto, si las elecciones municipales que tendrán lugar en noviembre se realizaran hoy, Chávez sería derrotado. La causa es simple: la inflación y al falta de alimentos erosionan el consenso de cualquier gobierno, ya desde la época del Imperio Romano, donde ya se recurría a subsidiar al pan para evitar revueltas populares.
2. El Pacto Social anunciado por el oficialismo para el 25 de mayo, cuando el kirchnerismo cumplirá cinco años en el poder, se asemejaría al tipo de controles que acaba de fracasar en Venezuela. Es así como no sólo en la Argentina la negación a aceptar la realidad está gestando la crisis más gratuita de la historia, sino que ello esta sucediendo al mismo tiempo que en Venezuela, se está mostrando con algunos meses anticipación lo que sucederá en el país con el rumbo que se está tomando. Los economistas han venido preguntándose que sucedería en el momento que Kirchner -asumiendo en este caso que es quien sigue ejerciendo el poder real detrás de su esposa- tuviera que tomar decisiones en situación de restricción económica. Es que durante veinte años de poder político -cuatro como Intendente de Río Gallegos, doce como gobernador de Santa Cruz y otros cuatro como Presidente de la Nación- siempre gobernó en una situación de bonanza en materia de recursos. Ahora, por primera vez tiene que tomar decisiones con restricciones. En ello influye que el aumento del gasto público nominal entre el 30 y el 40% anual ha creado una situación de crisis. Para continuar con este nivel de gasto -necesario para mantener las lealtades políticas, sindicales y empresarias- se hace necesario seguir emitiendo y aumentando los impuestos en un contexto de inflación creciente.
3. En la restricción, el kirchnerismo está mostrando un fuerte déficit de gestión. Nunca se reemplaza un ministro de Economía a la media noche de un jueves, sino que es necesario hacerlo en la tarde del viernes. De esta manera se cuenta con dos días sin mercados -sábado y domingo- para clarificar mensajes y diluir incertidumbre, de manera que el lunes por la mañana, al abrir los mercados, lo hacen con la incertidumbre resuelta o, por lo menos, reducida. El derrumbe de los mercados del último viernes de abril fue por no haber respetado esta regla básica, de reemplazar los ministros de Economía el viernes por la tarde y no durante la semana. Paralelamente, tanto Kirchner como Cristina siguen insistiendo con el mensaje de que no van a enfriar la economía. En el actual contexto, ello es decirle a
quienes toman decisiones económicas que no habrá política anti-inflacionaria, justo en el momento en que la confianza económica ha entrado en crisis. A ello se agrega que falta un año y medio para las elecciones, por lo cual este discurso -que aumenta la incertidumbre económica- no puede explicarse por ninguna urgencia electoral.
Por último, el anuncio de que el 25 de mayo habrá un Pacto Social que frenará la inflación mediante acuerdos, controles e incluso congelamientos, es anticiparle a quienes toman decisiones económicas, que tienen sólo algunas semanas para aumentar los precios, dado que después de la fecha patria no se podrá hacerlo.
4. La segunda parte del interrogante era si en el momento de restricción, Kirchner se iba a inclinar por soluciones pragmáticas al estilo Lula o medidas populistas como las de Chávez. Hasta ahora va más en dirección del Presidente venezolano que del brasileño. Con sólo mirar lo que acaba de suceder en Venezuela es suficiente para cambiar el rumbo que ha tomado el gobierno y evitar la crisis en ciernes, que no es ni necesaria ni inevitable.
Pero el problema de la política argentina es que no siempre ocurre lo lógico y con demasiada frecuencia sucede lo improbable. Es a partir de esta curiosa y paradojal regla, que el kirchnerismo ha creado la crisis más gratuita de la historia. Decisiones simples y sencillas todavía pueden evitarla, pero hasta ahora no aparecen señales de que vayan a hacerlo. Frente al conflicto del agro, la estrategia real del gobierno es prolongar una negociación confusa, de manera que los autoconvocados se precipiten a la ruta quebrando el frente del sector. Es posible que obtenga el objetivo, pero a costa de que la protesta se hará más anárquica e incluso inmanejable. En el frente externo, el hecho que 175 hayan votado a favor de la reforma del FMI y sólo 3, Argentina, Angola y las islas Palau lo hayan hecho en contra, muestra que la administración Kirchner no está poniendo atención a las señales externas que pueden generar desconfianza en el campo económico.
5. En conclusión:
a) Pese a la tensión político-económica que vive la Argentina, hoy no es posible un colapso como el de 1989 o 2001, pero si es posible una crisis como la que está viviendo Venezuela.
b) El Pacto Social que el gobierno anunciará la administración Kirchner el 25 de mayo, puede profundizar controles e incluso congelamientos.
c) Frente a la restricción económica, el Kirchnerismo muestra una fuerte incapacidad de gestión.
d) Al mismo tiempo, es claro que en la dificultad, gira más en la dirección de Chávez que la de Lula.

miércoles, 9 de abril de 2008

¿Tú también, Brutus?


Mientras el modelo económico instaurado por el kirchnerismo empieza a hacer agua, la estrategia de haber creado enemigos por doquier también muestra sus debilidades y riesgos.


Por Roberto Cachanosky


El gobierno kirchnerista optó por una política económica que, lejos de estimular la inversión, estuvo basada en la redistribución compulsiva del ingreso intentando comprar voluntades gracias a los favores económicos que graciosamente otorga. Este modelo, limitado a la reactivación de la capacidad productiva existente y sin horizontes de ser ampliado, conduce, inevitablemente a un estado de conflicto social permanente, en el cual el caso del campo sólo ha sido uno de los tantos detonantes posibles. Veamos la maraña de redistribuciones a la que apeló el Gobierno. En primer lugar, el famoso tipo de cambio competitivo. Además de generarle ingresos fiscales más altos surgidos de las retenciones con un dólar caro, el Gobierno le dijo a sectores que sustituyen importaciones: “te doy un tipo de cambio alto y te reservo el mercado para vos”. Para poder subsidiar el tipo de cambio competitivo tuvo que cobrar un impuesto inflacionario creciente, situación que empezó a crear malhumor en la sociedad. Apareció, entonces, Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior, quien implementó una serie de controles de precios y regulaciones para tratar de frenar la inflación que genera el Banco Central (BCRA) mediante su política económica. En vez de actuar sobre las causas de la inflación, el Gobierno empezó a actuar sobre las consecuencias, y no tuvo mejor idea que meterse en un esquema que cada vez lo embrolla más. Aplicó una contra redistribución diciéndole a los productores: “te reservo el mercado para vos, pero te controlo los precios y las utilidades”. Así, entonces, estableció controles de precios, cupos de exportación, prohibiciones de exportación y demás medidas intervencionistas. El problema es que, anclados en políticas que ya han demostrado su ineficacia, el kirchnerismo creyó que los que se beneficiaban del tipo de cambio competitivo iban a invertir, cosa que no ocurrió. Por el contrario, disminuyó la oferta. Llegó así a una situación en que mientras el BCRA seguía inflando la moneda, la oferta disminuía por efecto de las medidas de Moreno y se combinan inflación con creciente desabastecimiento. Creciente desabastecimiento que ya se notaba en las góndolas de los supermercados antes del paro agropecuario y que estaba condimentado por productos de menor calidad para compensar los menores precios establecidos por el comisario de precios. Los dirigentes sindicales dijeron: “me parece bien tener un tipo de cambio competitivo, pero el impuesto inflacionario yo no lo pago”. Así, el año empezó con reclamos salariales que duplican la inflación informada por el INDEC. El resultado es que la idea de darle rentabilidad a las empresas vía la reserva del mercado empezó a licuarse por los aumentos de salarios y costos, con lo cual la rentabilidad vuelve para atrás y las empresas empiezan a reclamar un dólar más alto. Dado que el Gobierno no tiene superávit fiscal suficiente para subir aún más el tipo de cambio nominal, el BCRA tendrá que seguir financiando el esquema con más inflación, llevando a los dirigentes sindicales a mayores presiones por salarios y a los empresarios a pedir un tipo de cambio cada vez más alto. La carrera precios, salarios y dólar recién comienza y todo parece indicar que el Gobierno está dispuesto a darle cada vez más vértigo. Por otro lado, para sostener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos le dijo a las empresas: “comete el stock de capital, pero no me muevas las tarifas”. Las empresas se comieron el stock de capital y el Gobierno agregó otro problema: la crisis energética, tantas veces negada y ahora explicada bajo el ridículo argumento que falta energía y combustible porque la economía crece. ¿Qué idea tuvo el Gobierno? Distribuir subsidios para la energía y el transporte público con lo cual el gasto público aumenta. Como el gasto aumenta, tiene menos superávit fiscal para disciplinar a gobernadores e intendentes que es el esquema de poder del kirchnerismo. Decidió, así, inventar esto de las retenciones móviles porque considera que el campo gana mucha plata por la soja. Un yuyito según la presidente. El esquema era: le doy energía y transporte barato a la gente y lo financio con consumo de capital y más impuestos para otorgar subsidios. Como el campo reaccionó mal, ahora propone otorgarles subsidios a algunos productores. El problema es que los productores, que no son idiotas, dicen: “Vos me sacás la plata de mi trabajo y después me querés dar parte de esa plata bajo subsidios, con lo cual me transformás en un esclavo tuyo, por lo tanto no acepto la propuesta”. Como en vez de expandir la producción vía inversiones, el Gobierno desestimuló la producción, ahora tiene que importar energía para evitar una crisis energética mayor. Y esa importación no tiene el precio que Moreno dicta, sino el internacional. El Estado tiene que poner más plata para mantener artificialmente bajas las tarifas de ciertos servicios públicos porque si no estalla la inflación y el conflicto social puede acentuarse. Así, la idea de desacoplar los precios internos de los internacionales del ministro de Economía parece encontrarse con una realidad que se le ríe en la cara, diciéndole: “si vos querés combustible barato, andá a convencerlo a Chávez de que te mande fuel oil al precio equivalente de tu mercado interno, es decir a 1,7 dólares por millón de BTU, en lugar de los 13 dólares por millón de BTU que pretende obtener el socialista presidente de Venezuela”. Mientras tanto, mediante una triple carambola, los intendentes y gobernadores, que se morían por sacarse la foto junto al matrimonio presidencial y así hacerse acreedores del cheque correspondiente, ahora se encuentran en un dilema. Tienen el cheque, pero también tienen a sus votantes que trinan. Las provincias no se incendian por falta de fondos sino porque la gente se reveló contra la caja unitaria del Gobierno. Tienen el puente y la ruta que, cual monarca, les financia el gobierno central, pero también tienen a la gente en la calle protestando por la creciente confiscación impositiva más la inflación. Como decía antes, el modelo de los Kirchner no pasa por crear un clima de negocios que aumente la oferta de bienes y servicios y la población mejore en sus condiciones de vida gracias a la mayor productividad. El modelo es: “yo tengo la caja y redistribuyo a mi antojo para disciplinar a todo el mundo”. La chequera manda. El problema es que para que haya fondos en la cuenta corriente y el cheque no venga rebotado, tiene que haber producción y la producción en el modelo actual tiende a disminuir por causa de las regulaciones. Ejemplo, hoy el Gobierno habla de diversificar la producción agropecuaria produciendo más lácteos, trigo y carne. Sin embargo, resulta que cada vez hay menos carne, trigo y lácteos porque el Gobierno ahogó su producción para redistribuirla a precios artificialmente bajos. Basta recordar a Néstor acusando a los productores de carne de querer lucrar con el hambre del pueblo argentino. Adoptó medidas ridículas y hoy pide más producción de carne, mientras Brasil y Uruguay festejan los desatinos de la política económica argentina que les permitió conquistar nuevos mercados de la carne en el exterior. Lo mismo le pasa con los lácteos, la energía y demás productos. Lo que se ve claramente, entonces, es que la construcción de poder se basa en el manejo centralizado de la caja. Como la caja depende de la generación de bienes y servicios, la base imponible para obtener más caja se achica porque hay cero estimulo a la inversión. Resultado, el modelo de construcción de poder del kirchnerismo tiene su propia semilla de autodestrucción. ¿A qué conducen todos estos desatinos? A un estado de conflicto social permanente en el que tendremos inflación, desabastecimiento, caída del salario real, baja en la rentabilidad de las empresas y descontento generalizado. La inflación cero de Gelbard empieza a mostrarle la horrible cara de otro rodrigazo a un Gobierno que se entretuvo peleándose con la Iglesia, los militares, la policía, los medios de comunicación, los productores agropecuarios, los fondos de inversión que quieren un CER más alto y el FMI, por citar solo algunos ejemplos. Antes de terminar, me olvidaba de un punto que no es menor. Como si todo esto fuera poco, este año el Gobierno tiene gruesos vencimientos de deuda pública. Hoy, la deuda pública llega a los 144.700 millones de dólares versus los 144.500 millones de dólares que había en 2001 cuando alegremente declaramos el default. Después de haber hecho la quita más grande la historia, de haberle pagado toda la deuda al FMI y dejar fuera del canje U$S 28.000 millones tenemos una deuda igual a la del 2001!!! Y encima, el tipo de cambio real baja permanentemente por efecto de la inflación llevándolo a niveles cercanos a lo que regían durante la convertibilidad. El desafío es no caer en otro default siendo unos parias en el mercado de capitales internacional que, por cierto, está bastante complicado. En síntesis, en cinco años, el kirchnerismo disparó el gasto público hasta niveles que no son financiables, agobió a la población con impuestos, recreó el monstruo de la inflación, se consumió el stock de capital, llevó la deuda pública hasta el mismo nivel que teníamos cuando se anunció el default y destruyó lo poco que quedaba de las instituciones. Y, como si fuera poco, durante estos cinco años se divirtieron crispando a la sociedad desde el atril, inventando enemigos todo el tiempo. Si siguen por este camino de enfrentamientos y poder hegemónico, denigrando a amigos y enemigos, donde ya se observan a gobernadores e intendentes disconformes con los atropellos del centralismo federal, algún día, cuando la caja agonice, mirando a algún piquetero adicto al Gobierno, podrán emitir la misma frase que Julio César: ¿Tú también, Brutus?